Pedro Corzo
Las religiones tienden a promover la comprensión, la
tolerancia y el respeto a la dignidad humana, contrario a esos
principios, ideologías como el marxismo y el fascismo
auspician la lucha de clase y la dictadura del proletariado o
patrocinan el odio racial y la discriminación, razón por la cual cuando Fidel
Castro y sus acólitos llegaron al poder, dispusieron que las religiones fueran
perseguidas imponiendo el odio, sectarismo y represión, factores comunes en el
comunismo y el nazi-fascismo, los fundamentos sobre los que reconstruiría a
Cuba.
Castro consecuente con su naturaleza
mesiánica y manipuladora contradijo la máxima «Den al César lo que es del César, y a
Dios, lo que es de Dios». Él,
desde su perspectiva, también era un Creador y se esforzó, lo logró en gran
medida, expatriar de la conciencia de muchos de sus conciudadanos toda creencia
en un ser supremo ajeno al Comandante en Jefe y no fue raro que en las casas de
familia el cuadro de Jesús fuera sustituido por uno de Fidel o cualquier otro
de sus genízaros. En Cuba se exaltó una nueva religión, el
Castrolicismo, como afirmaba el compañero de presidio Gerardo Fundora.
En la Isla, se organizó la persecución de la Iglesia y los creyentes. Se acosó a la feligresía y al igual que abolieron las festividades republicanas y se minimizó la gesta independentista, las fechas claves de las religiones, particularmente las cristianas, como la Semana Santa y Navidad fueron maldecidas, lo que quizás motivó a muchos antes de morir, como Alberto Tapia Ruano y Virgilio Campanería, gritar ante el paredón de fusilamiento Viva Cristo Rey.
Los extremismos del Castrolicismo han sido padecidos por católicos y no
católicos, por todo ciudadano que fue y es capaz de defender sus
convicciones, y paradójicamente, hasta por muchos de los que han guardado
silencio cómplice ante las tropelías de la dictadura, es válido decir que aun
hoy, después de décadas de fracasos, no faltan quienes tienen una memoria
selectiva que les facilita olvidar para lucrar.
Los ataques a las religiones y a los religiosos se agudizaron en 1961. La
procesión a la Virgen del Cobre fue prohibida por las autoridades y cuando los
feligreses decidieron realizarla un sicario asesinó a tiros al joven, Arnaldo Socorro,
portador de una imagen de su Patrona frente
a la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad del
Cobre, en La Habana
Dos días después fue arrestado el obispo Eduardo Boza Masvidal, figura emblemática de la Iglesia Católica que con argumentos sólidos e irrebatibles criticaba al nuevo régimen. La dictadura no soportó más el reto continuo a sus prerrogativas y decidió aplicar lo que consideró erradamente un golpe mortal a su principal enemigo ideológico al ordenar la expulsión del país de 136 religiosos, entre ellos 60 sacerdotes españoles, 45 cubanos, cinco canadienses, un hondureño, un venezolano, un húngaro y un italiano. Las autoridades habían detenido a los sacerdotes en sus diferentes iglesias y conducidos directamente al barco Covadonga que tenía como destino España.
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Mons. Boza-Masvidal y Mons. Agustín Román |
Entre los desterrados se encontraban el obispo Boza Masvidal y Agustín Román, quien fue obispo auxiliar de Miami, dos personalidades excepcionales que desde sus respectivas responsabilidades siempre honraron a Cuba y lo cubano, contrario a lo que han hecho las figuras más destacadas del castrolicismo.
Transcurridos más de sesenta años la lectura de la
realidad cubana es particularmente devastadora. El régimen arrasó con los
valores y principios sobre los cuales se sostenía la nación.
Inculcó en varias generaciones biológicas
normas y conceptos contrarios a la dignidad humana, en consecuencia, la sociedad
bajo el castrolicismo se ha caracterizado por la intolerancia, acoso,
sectarismo, la delación y falta de respeto a la vida, junto a una ausencia de
principios que han afectado profundamente hasta el
propio totalitarismo, al deformar a una mayoría
de sujetos que solo viven pendientes de sus intereses más inmediatos
sin aceptar la existencia de los compromisos sociales, vitales para cualquier
propuesta.