octubre 18, 2020

La subversión blanda

                                                                                                                                 Pedro Corzo 

Un número notable de los pocos interesados en la subversión que auspició el castrismo por décadas en el hemisferio, con la anuencia y respaldo de Moscú y Pekín, tienen la convicción de que esa desestabilización recurrió a la violencia como única estrategia, ignorando que factores como la gestación del caos y crisis de gobernabilidad, estuvieron siempre presentes en la agenda imperialista del castrismo. 

Cierto que hoy tenemos más información sobre las denominadas  Guerras Asimétricas,  en las que las partes en conflictos recurren a tácticas irregulares como, “toda clase de terrorismo, la contrainsurgencia, el terrorismo de Estado, la guerra sucia o la desobediencia civil” o la  Guerra Irrestricta, una formulación de dos coroneles del Ejército Popular de Liberación de China que se fundamenta en la "guerra más allá de los límites o guerra por encima del límite, en lugar de centrarse en la confrontación militar directa. 

Estos coroneles “examinan los medios alternativos que pueden utilizarse. Tales medios incluyen desde el uso del derecho internacional, la economía y la tecnología”. El objetivo es colocar al rival en una posición difícil  y evitar una acción militar directa que puede no serle favorable. 

En realidad ambas formulaciones tienen grandes semejanzas  a la vez que una diferencia fundamental. La “guerra asimétrica” es un conflicto bélico en desarrollo,  aunque supuestamente de menor intensidad porque una de las partes tiene sustancialmente menos recursos que la otra, mientras en la “irrestricta” no hay enfrentamientos armados porque el objetivo es destruir al enemigo antes de llegar al conflicto bélico, no obstante, simultáneamente,  el retador desarrolla  unas fuerzas armadas poderosa que disuadan al contrario del combate, ganando así tiempo para alcanzar la victoria, tal y como está haciendo la República Popular China en la actualidad.  

La ventaja de estas formulaciones es que ambas fueron puestas en práctica mucho antes de convertirse en propuestas académicas. Simples ciudadanos recurrieron a un amplio número de tácticas por tal de terminar con la autocracia o imponerla, y países con limitados recursos nunca han dejado de provocar y hasta de llegar al conflicto armado para presionar a sus rivales.  

Desde mi perspectiva ambas formulaciones han sido puestas en función por parte de la dictadura castrista desde que arribó al poder hace más de 61 años. 

Veamos.  

Guerra Asimétrica. Cuba fue durante décadas campo de entrenamiento para guerrillero, terroristas y centro hospitalario de recuperación de miles de subversivos de diferentes países, particularmente de América Latina. El régimen cubano envió decenas de hombres preparados militarmente a varios estados, entre ellos Venezuela, Bolivia y Nicaragua al igual que  toneladas de armas que alimentaron cruentos conflictos bélicos como los de Colombia, El Salvador y Guatemala. Así empezó un intercambio no cultural, sino de balas, explosivos y propaganda, entre la dictadura castrista y personalidades y sectores ambiciosos de poder de diferentes partes de la sociedad continental.  

Para satisfacer ese trueque, Cuba montó, pagada por los soviéticos, una costosa red de organizaciones orientadas a patrocinar acciones legales y subversivas, cuya cabeza más visible fue el Instituto de Amistad con los Pueblos, ICAP, razón por la cual, no todo ha sido bombas y fusiles.  

La Isla también  ha servido como academia de formación de cuadros, léase dirigentes,  que se especializan en propaganda, trabajos sociales, comunitarios, comunicación, en fin, una amplia gama de disciplinas orientadas a penetrar la sociedad en la que operan con el objetivo de alcanzar el poder e imponer el modelo político que promueven.  

Estos cuadros son representativos de la subversión blanda que sin recurrir al conflicto armado generan hastío y cansancio en la población, luego buscan el  caos y desestabilización, hasta lograr la ingobernabilidad que los conduce al poder.  

La Guerra Irrestricta que según analistas Pekín esta instrumentando, ha sido ejecutada por el régimen cubano contra Estados Unidos todo estos años. Acaso los éxodos masivos como los de Camarioca y el Mariel no son acciones pre bélicas, así como el derribo en aguas internacionales de aviones de Hermanos al Rescate causando la muerte de sus cuatro tripulantes civiles,  al igual que otras operaciones instrumentadas por La Habana contra Washington y otras naciones. 

El comunismo en cualquier país es una amenaza a la libertad. Sus guerras de cualquier generación, llámense Irrestricta o Asimétrica, solo quieren conducirnos a la esclavitud.  

La Amenaza China

                                                                                                                           Pedro Corzo

El gobierno de la República Popular China, o para ser más precisos, el Partido Comunista de ese país, se ha involucrado en una dinámica dominadora que no debe tomarnos de sorpresa, porque es una actitud que se corresponde con todos los imperios de la historia, fenómeno que solo se neutraliza cumpliendo el mandato de Carlos Márquez Sterling, “Contra la injerencia extraña, la virtud domestica”. 

El Lebensraum, espacio vital, era una estrategia del imperio alemán que Adolfo Hitler convirtió en un principio del nazismo con el que pretendió justificar la expansión territorial alemana. Los chinos, aunque tienen mucho espacio, necesitan aumentarlo, tanto en influencia como físicamente,  de no hacerlo,  la crispación dentro de la nomenclatura sería tan critica que asfixiara al régimen, por eso el señor Xi Jinping patrocina una política expansionista de diferentes usos que no excluye nada y lo abarca todo.   

Por donde quiera que miremos vemos un ejemplo de cómo Pekín procura ejercer su influencia hasta lograr imponer su voluntad, con una práctica que difiere en ciertas medidas de las usadas por la extinta Unión Soviética y la propia China de Mao Tse Tung,  antes y durante la Guerra Fría.  

Moscú y el Pekín de entonces auspiciaban congresos subversivos en La Habana como La Tricontinental. Ambos imperios enviaba a sus agentes a desestabilizar política o militarmente a los gobiernos que no le eran afines. Intentaban chantajear o sobornar a personas de interés, en la actualidad Pekín ha incorporado a esas estrategias una particularmente cara a la condición humana, el dinero.  

China decidió permitir inversiones para que en sus fábricas se produjera a bajo costo y se vendiera barato. No le importó la explotación de sus trabajadores, algo muy normal para el comunismo como apreciamos en Cuba, particularmente con los profesionales de la salud. Los mercados mundiales fueron inundados con géneros muy económicos, al extremo que muchos funcionarios nunca “vieron” que productos de marcas famosas eran vendidos en los países a precios irrisorios.  

Los efectos chinos inundaron los mercados y todos felices ante los bajos precios de lo que se consumía, a muy pocos les importó el costo final de lo que estaban adquiriendo. Nadie pensó en una eventual escases como consecuencia de un conflicto o lo que estamos padeciendo por la pandemia del coronavirus.    

Las fábricas más productivas emigraron al gigante asiático. Occidente por tal de obtener mayores beneficios se hizo más dependiente, al extremo que en estos días fui a comprar un artículo de oficina y me dijeron que no había porque era importado, que la fábrica hacia años había emigrado a China y había retrasos con las importaciones, lo que llevó a comparar al escritor José Antonio Albertini,  la expatriación de las confecciones con que  los romanos hubieran puesto a defender los “limes”, sus puntos fronterizos, a los barbaros que se aprestaban a invadirlos.  

El Partido Comunista Chino no solo renegó de sus postulados contrarios a la economía de mercado,  sino que los ha usado a su favor con las herramientas que le aporta una férrea dictadura. Hace unas semanas el académico boliviano Hugo Achaá comentaba, que el gobierno de China recurre a todos los métodos posible para lograr sus objetivos y que en gran medida el progreso que había obtenido era consecuencia de la falta de acción, desidia de quienes podían haber detenido su expansión, algo así el legendario “dejar hacer, dejar pasar”, francés.  

A través de inversiones o préstamos supuestamente generosos ha penetrado numerosos países y empresas, su influencia es muy amplia y cuenta con recursos que condujeron  al director ejecutivo de Human Right Watch decir que el gobierno chino está desplegando un enérgico ataque contra el sistema global de protección a los derechos humanos, en su informe Mundial 2020.  

No obstante, no debemos obviar otros aspectos tan peligrosos como los comentados y es el expansionismo militar de China que no cesa de amenazar a Taiwán, un faro de libertad en el mundo asiático. Los ciudadanos libre de Hong Kong padecen un acoso sin fin y las acciones del Partido, a fin de cuentas es quien manda, no acaban en las conflictivas y estratégicas aguas 
del Mar de la China Meridional, sobre la cuales Pekín reclama soberanía. 

octubre 04, 2020

Elecciones: Estados Unidos y Cuba

                                                                                         Pedro Corzo

Esta nación, sin que haya importado su presidente,  ni que fuerzas políticas democráticas hayan controlado el congreso ha sido sin lugar a dudas más generosa y solidaria con el pueblo cubano que el resto de los estados del orbe, considerando que los gobiernos de este país, como los de cualquier otro, tienen que velar primero por sus intereses  y no por los de terceros.  

Mi gratitud a esta gran nación trasciende sus diferendos internos. Estoy agradecido a Estados Unidos por su compromiso con la libertad y los derechos humanos y confió que esas cualidades lo sigan distinguiendo del resto de las naciones más allá de cualquier coyuntura electoral. Cuando voy a votar no selecciono a los candidatos por su raza, sexo o religión sino por su compromiso con la democracia, la libertad y el derecho de los otros, que son en mi opinión la base clave para una elección.  


Otro aspecto para mi importante en las elecciones nacionales es Cuba, no elijo en base a las promesas del candidato  de que va  derrocar la dictadura, ese es un ofrecimiento de difícil cumplimiento,  pero si favorezco  a quienes se comprometen a aplicarle al régimen castristas restricciones severas hasta que en la Isla se establezca una sociedad en la que se respeten los derechos ciudadanos.  

Nunca entenderé las políticas de acercamiento con regímenes criminales que son una amenaza para sus respectivos ciudadanos y también para el resto de la humanidad.  

Gobiernos como los de Irán, Corea del Norte y Cuba, son dictaduras que se caracterizan por su agresividad. Teherán y Pyongyang amenazan al mundo con su capacidad nuclear y La Habana tiene una práctica política de subversión que genera inestabilidad y desconfianza en un número importante de países.  

No faltan gobiernos como los de Nicaragua y Venezuela, siempre listos para actuar de facilitadores a cualquier agresión contra Estados Unidos. Estas autocracias al igual que las anteriormente mencionadas,  oprimen a sus pueblos y no escatiman esfuerzos para concertar una estrategia contraria a la democracia. Estos países han generado una especie de alianza y conformado un eje que impulsa un proceso de caos en el hemisferio cuyo objetivo primordial es desestabilizar este país.  

Cuando el presidente Barack Obama decidió restablecer las relaciones con la dictadura cubana escribí en estas páginas que los vínculos entre los dos países se habían roto por decisión de Estados Unidos y que el presidente Dwight Eisenhower, en la parte final de la nota ejecutiva que al efecto  escribió decía, "Mientras tanto, nuestra simpatía está con el pueblo de Cuba, que ahora sufre bajo el yugo de un dictador".  

Por desgracia esa aseveración del presidente Eisenhower se ha reafirmado en el tiempo, la dictadura cumple en menos de 100 días 62 años en el poder, la situación es mucho peor que la que conoció  el héroe de la Segunda Guerra Mundial, el país esta devastado y sin esperanzas.  

El castrismo ha sumido a Cuba en una bancarrota moral y material profunda de la que no saldrá con contemplaciones sino con medidas enérgicas que ayuden a los cubanos comprometidos con la democracia y la libertad a quebrar la dictadura y reconstruir a la República extinguida.  

De todos los mandatarios estadounidenses que intentaron restablecer relaciones con Cuba, desde John F. Kennedy a Ronald Reagan, todos, incluido James Carter, impusieron condiciones al castrismo que este se negó a aceptar, de ahí que nunca se establecieron relaciones. El único presidente de Estados Unidos que no puso condiciones a la dictadura fue Obama,  que hasta excarceló a los cuatro espías de la red avispa, incluido el asesino de los pilotos de Hermanos al Rescate.  

Es muy cierto que las relaciones entre los dos países  han sido particularmente complejas en las últimas décadas. En ambas naciones se aprecia una constante voluntad por cambiar el otro, pero paradójicamente aunque Washington ha mostrado voluntad por llegar a arreglos, la dictadura castrista ha sacado a relucir su naturaleza de escorpión aguijoneándose a sí misma por tal de envenenar a los demás. Un botón de muestra, los ataques sónicos a diplomáticos estadounidenses en La Habana.

Plantados y Recondenados

                                                                                              Pedro Corzo

El régimen penitenciario castrista es muy severo. Por cualquier nimiedad un recluso es castigado con dureza, incluidas brutales golpizas. La suspensión de la anhelada visita o la remisión a una celda de castigo son prácticas regulares, al igual que enviar al recluso a cientos de kilómetros del lugar donde reside su familia.

Padecer prisión en Cuba es una angustia perenne. Los carceleros actúan en base a sus instintos y gozan cumplir las órdenes de abuso con particular entusiasmo. Ernest Hemingway escribió en una de sus obras que había algo vil en eso de encarcelar seres humanos, una gran verdad en términos generales y muy cierta en lo que respecta a los carceleros cubanos, aunque en justo reconocer que algunos eran particularmente sádicos como “Campeón”, “Brazo de Oro” y “Pedro, la maldad”, una lista interminable.


No obstante, una especie de convivencia entre presos y carceleros es inevitable. Los guardias golpean y los presos resisten. Intercambian frases o insultos y en ese lenguaje, tanto unos como otros, inventan vocablos o modifican el significado de las palabras.

Una de esas fue el cambio de significado de Plantado que de ser una persona de buena presencia o faltar a una cita, mutó en la prisión política, específicamente en el Presidio de Isla de Pinos, a un individuo que por sus convicciones era capaz de enfrentar las acciones más cruentas y abusivas que puedan imaginarse.

Plantado se convirtió en un símbolo de la resistencia. Todos los que rechazaban el plan de rehabilitación política que prometía una excarcelación temprana fueron calificados de Plantados. Era asumir conciencia plena de que la condena carcelaria, impuesta por los espurios tribunales de la dictadura, se cumpliría en su totalidad sin concesiones a la dictadura.

Esa actitud favoreció que otras palabras cambiaran su significado, al menos, en el ámbito carcelario. Muchos presos cumplieron su sentencia enfrentando año tras año los actos represivos de los esbirros y retando a las autoridades, por lo que cuando llegó el día de su excarcelación no fueron liberados debiendo cumplir más meses y hasta años de cárcel por disposición administrativa del ministerio del Interior o por caprichos de un jerarca, estos reclusos empezaron a ser conocido como los “recondenados”.

El régimen no podía soportar la conducta rebelde de numerosos hombres y mujeres, así que, irrespetando sus propias leyes, los “recondenaban”.

Cuando se inició el Plan de Trabajo Forzado Camilo Cienfuegos en el reclusorio de Isla de Pinos los presos de las circulares tenían que trabajar a la fuerza. La administración del penal creo Bloques de Trabajo compuestos por brigadas bajo la custodia de una veintena de sicarios armados con fusiles checos R2 y bayonetas, estos esbirros cometieron numerosos asesinatos.

Las condiciones de trabajo eran muy duras. Las golpizas y los heridos eran el menú de todos los días, razón por la cual un grupo de hombres de un valor muy superior al del común de los mortales decidió acabar con la agonía y le “Plantaron al trabajo forzado”, no sabían que ocurriría, como responderían los esbirros a su osadía, pero aun así “Plantaron”.


El primero fue el periodista Alfredo Izaguirre. Después Emilio Adolfo Rivero Caro y Onirio Nerín Sánchez. Las golpizas, celdas de castigo, incomunicación, abusos se extendieron por varios días, lo mismo ocurrió con otros prisioneros que tomaron la misma decisión, entre ellos, Servando Infante, Ricardo Vázquez e Israel Abreu, a quien un esbirro le clavó una bayoneta en un glúteo y mientras la empujaba la hacía rotar sobre su eje como si fuera un tornillo en una tabla.

Así se forjaron los míticos “Plantados”. Del no a la rehabilitación política, plantaron al trabajo forzado, una síntesis de heroísmo sin límites, de entrega total a las convicciones patria y de compromiso con la libertad.

Plantado es hoy también una organización de hombres y mujeres que tienen a Cuba en el punto más alto de sus obligaciones.

 

Plantado es igualmente una película realizada gracias a la profunda cubanía de Leopoldo Fernández Pujals y dirigida por el cineasta Lilo Vilaplana, que recoge el heroísmo del presidio político cubano y en la que han trabajado con devoción Ángel de Fana y Ernesto Díaz Rodríguez, dos hombres que simbolizan la resistencia a la tiranía.

septiembre 27, 2020

Persecución y Deportación religiosa en Cuba

                                                                                                                         Pedro Corzo

Las religiones tienden a promover la comprensión, la tolerancia y el respeto a la dignidad humana, contrario a esos principios,  ideologías como el  marxismo y el fascismo auspician la lucha de clase y la dictadura del proletariado  o patrocinan el odio racial y la discriminación, razón por la cual cuando Fidel Castro y sus acólitos llegaron al poder, dispusieron que las religiones fueran perseguidas imponiendo el odio, sectarismo y represión, factores comunes en el comunismo y el nazi-fascismo, los fundamentos sobre los que reconstruiría a Cuba.  

Castro consecuente con su naturaleza mesiánica y manipuladora  contradijo la máxima  «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios».  Él, desde su perspectiva, también era un Creador y se esforzó, lo logró en gran medida, expatriar de la conciencia de muchos de sus conciudadanos toda creencia en un ser supremo ajeno al Comandante en Jefe y no fue raro que en las casas de familia el cuadro de Jesús fuera sustituido por uno de Fidel o cualquier otro de sus genízaros. En Cuba se exaltó  una nueva religión, el Castrolicismo, como afirmaba el compañero de presidio Gerardo Fundora.  

En la Isla, se organizó la persecución de la Iglesia y los creyentes. Se acosó a la feligresía y al igual que abolieron las festividades republicanas y se minimizó la gesta independentista, las fechas claves de las religiones, particularmente las cristianas,  como la Semana Santa y Navidad fueron maldecidas, lo que quizás motivó a muchos antes de morir,  como Alberto Tapia Ruano y Virgilio Campanería, gritar ante el paredón de fusilamiento Viva Cristo Rey.   

Los extremismos del Castrolicismo han sido padecidos por católicos y no católicos, por todo ciudadano que fue y es  capaz de defender sus convicciones, y paradójicamente, hasta por muchos de los que han guardado silencio cómplice ante las tropelías de la dictadura, es válido decir que aun hoy, después de décadas de fracasos, no faltan quienes tienen una memoria selectiva que les facilita olvidar para lucrar.  

Los ataques a las religiones y a los religiosos se agudizaron en 1961. La procesión a la Virgen del Cobre fue prohibida por las autoridades y cuando los feligreses decidieron realizarla un sicario asesinó a tiros al joven, Arnaldo Socorro, portador de una imagen  de su Patrona frente a  la Iglesia de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en La Habana  

Dos días después fue arrestado el obispo Eduardo Boza Masvidal, figura emblemática de la Iglesia Católica que con argumentos sólidos e irrebatibles criticaba al nuevo régimen. La dictadura no soportó más el reto continuo a sus prerrogativas y decidió aplicar lo que consideró erradamente un golpe mortal a su principal enemigo ideológico al ordenar la expulsión del país de 136 religiosos, entre ellos 60 sacerdotes españoles, 45 cubanos, cinco canadienses, un hondureño, un venezolano, un húngaro y un italiano. Las autoridades habían detenido a los sacerdotes en sus diferentes iglesias y conducidos directamente al barco Covadonga que tenía como destino España.  

Mons. Boza-Masvidal y Mons. Agustín Román

Entre los desterrados se encontraban el obispo Boza Masvidal y  Agustín Román, quien fue obispo auxiliar de Miami, dos personalidades excepcionales que desde sus respectivas responsabilidades siempre honraron a Cuba y lo cubano, contrario a lo que han hecho las figuras más destacadas del castrolicismo.     

Transcurridos más de sesenta años la lectura de la realidad cubana es particularmente devastadora. El régimen arrasó con los valores y principios sobre los cuales se sostenía la nación.  

Inculcó en  varias generaciones biológicas normas y conceptos contrarios a la dignidad humana, en consecuencia, la sociedad bajo el castrolicismo se ha caracterizado por la intolerancia, acoso, sectarismo, la delación y falta de respeto a la vida, junto a una ausencia de principios que han afectado profundamente hasta el propio  totalitarismo,  al deformar a una mayoría de  sujetos que solo viven pendientes de sus intereses más inmediatos sin aceptar la existencia de los compromisos sociales, vitales para cualquier propuesta.  


Arnaldo Socorro, asesinado por su fe

                                                                                      Pedro Corzo 

Arnaldo Socorro (1944-1961). Foto Archivo Cuba
Aunque la Revolución pretendió darle al triunfo insurreccional un ligero cariz religioso, muy pronto la creencia en otro ser superior se convirtió en el enemigo más temido de la insurrección triunfante, ya que Fidel Castro no podía permitir otra religión que no fuera 
encarnada en él.  

La asistencia a la iglesia se redujo dramáticamente y las personas negaron su creencia en Cristo no tres veces, sino en infinidad de ocasiones. En Cuba se instaló una nueva religión en la que el Dios era Fidel Castro y el castrolicismo la verdad revelada.
  
El régimen impuso valores y normas que se inspiraron  en el pensamiento de Fidel y en el marxismo, con la premisa de que la "Religión era el Opio de los Pueblos". Se atacó a fondo los fundamentos éticos de la sociedad,  siendo uno de sus objetivos  más importantes las religiones en general y la iglesia Católica,  el blanco clave a destruir, para así construir el nuevo orden prometido.  

Fue una experiencia indeleble para los creyentes que en defensa de su fe fueron discriminados, perseguidos, humillados, encarcelados y fusilados, como ocurrió entre otros muchos, con Alberto Tapia Ruano y Virgilio Campanería, quienes antes de morir, gritaron Viva Cristo Rey.   
 
Los ataques verbales contra la Iglesia en general y la Católica en particular se incrementaron, los feligreses empezaron a ser acosados y aquellos que no tenían una profunda fe cedieron ante la presión, sin embargo, un número importante de fieles, a pesar de que la represión aumentaba y la discriminación se acentuaba, mantuvieron su compromiso religioso siendo uno de ellos el joven Arnaldo Socorro.  

Socorro era natural de Unión de Reyes Matanzas, pero en su adolescencia la familia se  trasladó para la capital de la Isla. Una beca le dio la oportunidad de estudiar en el Colegio de Belén donde se incorporó a la Juventud Obrera Católica en la que militaba cuando el 10 de septiembre de 1961 fue convocada una procesión 
con la imagen de la Santísima Virgen María, Patrona de Cuba bajó a nombre de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre.  

La procesión partiría desde la iglesia de La Caridad, bajo la guía del entonces Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de La Habana,  Monseñor Eduardo Boza Masvidal, uno de los más valientes censores del régimen castrista, quien fuera expulsado de Cuba una semana después con otros 130 sacerdotes.  

Arnaldo fue hasta la iglesia para participar en una procesión religiosa que indudablemente era una expresión de rechazo al gobierno. En el lugar supo que las autoridades habían prohibido la Procesión, sin embargo, al igual que miles de personas,  permaneció  frente a la Iglesia para exigir que sus derechos fueran respetados, cobijado con una imagen de la Virgen marchó a la cabeza de los centenares de personas que decidieron seguirle, dando vivas a Cristo Rey, a la Virgen y a la libertad, tal como en ese momento muchos de los jóvenes fusilados por la dictadura lo gritaban frente al paredón de fusilamiento.  

El coraje de Socorro no sería respetado por el régimen y sus sicarios. Un esbirro, consciente de su impunidad, descargó su metralleta checa en su contra, el joven cayó al suelo mortalmente herido.  

Tenía 17 años cuando fue asesinado,  pero a la falta se sumó como bien afirma el periodista Julio Estorino, “el crimen y el ultraje”, al régimen proclamar que el joven asesinado  era un revolucionario que habla ido al lugar de los sucesos para impedir un acto de los esbirros con sotana,  como identificaba el castrismo a los sacerdotes católicos.  

El asesinato le fue achacado al sacerdote Agnelio Blanco quien en el momento de los hechos estaba en la Isla de Pinos, otra cruel mentira en la amplia campaña de difamación del castrismo en contra de sus críticos. 

Ahí no terminó la maldad. Oficiales de la Seguridad del Estado fueron a la casa de Arnaldo Socorro, amenazaron a la familia y lo enterraron como un combatiente asesinado por la contrarrevolución, sin duda alguna, la dictadura invistió a otro cubano  con su crimen, como mártir de la Patria. 

septiembre 07, 2020

Los distópicos

                                                                                                                       Pedro Corzo 
Según el diccionario esta palabra no existe pero habría que inventarla por el número importante de personas que luchan por lo opuesto a la utopía, aunque en muchas ocasiones esas quimeras se convierten en horribles pesadillas.  

A través de los siglos millones de personas se han identificado con caudillos, doctrinas e ideologías al extremo de matar y morir por lo que creen, pero, en honor a la verdad, es muy difícil entender  a quienes  defienden proyectos fallidos cuando han tenido la oportunidad de apreciar cómo se comportan esos designios en la realidad.  

Esos individuos sin duda alguna tienen una fuerte vocación a ser anulados, extinguidos por lo mismo que promueven. Las personas que patrocinan ideologías o empresas fracasadas, sustentadas en  principios y normas que conducen al desastre, deberían estar recluidas en centros siquiátricos porque tienen una indiscutible vocación suicida que flirtea con el homicidio.  

Ninguna persona sensata puede argüir que el nazi fascismo es una propuesta justa y respetuosa de la dignidad humana, tampoco se puede plantear algo similar sobre el comunismo o negar que sea un proyecto que solo sirve para crear una clase parasita que suprime los derechos ciudadanos.  

En una película inspirada en la vida real,  titulada “La Roja Joan”,  el hijo del personaje central le pregunta enfadado a su madre porque había traicionado a su patria, la Gran Bretaña, pasándole información a un régimen criminal como el de  la Unión Soviética de José Stalin, la respuesta de la roja Joan fue que cuando ella espiaba para la URSS se desconocían todas las aberraciones de ese sistema y la crueldad de sus líderes, pretexto que no tienen los jóvenes y ancianos que promueven actualmente ideas extremistas como solución mágica  para los problemas del presente.  

La réplica del personaje no es nada nueva. Desconocer la realidad y ajustar las consecuencias de los acontecimientos a su conveniencia, es un actuar de muchos sujetos que no siempre reaccionan cuando son pisoteados.  

Este argumento de la espía fundamentada en la ignorancia de los abusos en los que incurrían sus amos,  conduce a especular sobre los motivos que impulsan a quienes a sabiendas del fracaso absoluto del Socialismo Real y su vástago el Socialismo del Siglo XXI, siguen promoviendo esos proyectos fallidos.  

José Martí, escribió, “La ignorancia mata a los pueblos, por eso es preciso matar a la ignorancia”, desgraciadamente,  en estos tiempos estamos conviviendo con intelectuales, académicos y políticos relevantes,  que han determinado ser ignorantes, en consecuencia la máxima martiana no puede ser usada.   

Es difícil entender la causa por la qué  no pocos jóvenes nacidos en una sociedad abierta como la estadounidense, consideran el capitalismo como aberración y no aceptan que los avances de la humanidad están sustentados  en el derecho ciudadanos  de actuar y pensar con libertad y emprender la forma  de vida para la que se sientan más aptos.  

Cualquier individuo con sentido común se queda perplejo escuchando algunas de las propuestas de personas con credenciales universitarias, con empleos bien remunerados y hasta ocupando cargos públicos. Sus planteamientos buscan extinguir la sociedad que conocemos partiendo de una redistribución de la riqueza que dirigirán personas que nunca fueron capaces de producir nada.   

Agapito Rivera

Estos mensajeros del desastre  no son capaces de concluir lo que un humilde campesino cubano determinó cuando vio que el régimen de Fidel Castro despojaba a los campesinos y pequeños comerciantes de sus escasos bienes. Agapito Rivera, cuando vio aquello se dijo, “A esta gente le quitan lo poco que tienen, entonces a mí, que no tengo nada,  me están robando la esperanza de tener una vida mejor”.  

El histórico premier británico, Winston Churchill, un acérrimo defensor de sus convicciones sin entrar en cuentas si eran o no políticamente correctas como le acontece hoy a la mayoría de los políticos conservadores, expreso sin miramientos, “El vicio inherente al capitalismo es el desigual reparto de la riqueza; la virtud inherente al socialismo es el equitativo reparto de la miseria.”  

Esta afirmación debería ser estudiada por quienes invierten en la destrucción de un sistema que a pesar de sus imperfecciones es que el más ha favorecido las condiciones de vida del ser humano. No obstante, en los países donde se celebran elecciones, es el elector quien tendrá la última palabra sobre si quiere un gobierno que construya muros para que sus ciudadanos no se vayan.